Las gordas en muchos aspectos son excluidas y en el sexo no iba a ser menos. Parece ser que al igual que existe el armario para el colectivo lgtbq+ también lo existe para todos aquellos que se sienten atraídos por una persona gorda, y la mayoría no se atreven a salir de él por vergüenza, porque siempre somos objeto de burla y que te guste significaría que también pasarías a ser la burla de tu entorno, de tus colegas del alma.

Nos aman pocas veces y nos quieren muchísimas, de puertas hacia dentro siempre, solo para el sexo. Porque reconocer que te la pone dura una gorda es reconocer que los esquemas que están montados están mal y que te sales de lo que significa normalidad.

Por salir de ese recuadro de la normatividad pasamos a ser una clasificación en el sexo, una etiqueta más, un fetiche.

Son lo socialmente no aceptado, lo prohibido, pero seguimos siendo un objeto para el sistema.

Cara a público de burla, en lo privado de fetiche, nunca nuestras. Pero esto se va acabar; cada violencia constante hacia sus cuerpas, gordofobia en cada espacio que pisamos, gritamos basta! Sus cuerpas les pertenecen, si no les quieren en la calle en la cama tampoco, no son objetos ni chistes, son personas y se merecen respeto.

Sus lorzas no son tu fetiche, gritan normalidad 😉

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