Aurora es mi mejor amiga. Llevamos siendo colegas desde la infancia y, aunque todo el mundo decía que éramos novios, lo cierto es que hemos acabado saliendo del armario los dos: ella, lesbiana, y yo, gay perdido.

Siempre me ha puesto muchísimo su padre, Carlos. Es un tipo de unos 50 años pero el típico viejoven buenorro con el pelo blanco y musculado. Alguna vez me lo he encontrado en la cocina haciéndose uno de esos batidos verdes que saben a mierda y que me los tomo para no defraudar. ¿Algún día sabrá lo que hago por amor? Quién sabe.

Lo cierto es que, una noche me quedo en casa del padre de Aurora con ella, obviamente. Y de repente, drama nocturno. Aurora hablando durante horas con su novia sin parar de discutir.

  • Oye, Carlos… me voy a ir a casa de Miriam a dormir. Necesito solucionar esto. – me dice.

Lo entiendo, por supuesto. Aunque tienen una relación de lo más tóxica y, por más que se lo digo, siempre acaba haciendo lo mismo. En fin. Aurora se va y me aburro infinitamente. Carlos se ha puesto una peli. ¿Los Vengadores? Joder, es una de mis favoritas.

Bajo las escaleras y voy al salón. Le pregunto si le importa que la vea con él porque me siento solo. Me sonríe. Cómo me gustaría meterle mi polla en esa boca de tío madurito, coño.

  • El Capitán América está tremendo, ¿verdad? – me suelta.
  • Bueno, a mí me pone más Iron Man. Más madurito – le contesto.
  • Así que te gustan maduritos, ¿eh? Vaya, vaya – se ríe.
  • Claro. Saben follar mejor.

Carlos me mira y se queda callado. Mierda, la he liado. Seguimos viendo la película y noto como cada vez más se acerca a mí. Me roza con su pierna musculada. Con su mano. Y yo cojo un cojín porque llevo un empalme de cojones. Se me queda mirando nuevamente y me dice que siempre le han gustado los chicos como yo. No sé a qué se refiere pero cuando quiero darme cuenta ya me está comiendo la polla. Así de rápido. Su boca es jodidamente perfecta y se nota que no es la primera que se come. Sabe exactamente cómo lamer el glande y subir por todo el cuerpo. Yo me quedo mirando al Capitán América en la televisión sintiendo el mayor placer del mundo.

Le como la polla también y nos ponemos a hacer un delicioso 69. Cómo me encanta comer mientras me comen a mí. La temperatura empieza a subir y siento cómo me mete un dedo por el culo. Lo tienes fácil, querido. Mi culo está muy dilatado. Carlos se levanta y coge un condón. Me mira mientras se lo pone. Su polla es preciosa y me encanta el vello púbico que asoma. Coge el lubricante que estaba en el cajón de la mesita y cuidadosamente lo pone en mi ano. Tengo tantas ganas de que me la meta que no puedo aguantar más. Noto cómo va con mucho cuidado pero le empujo para notarlo más. Se sorprende de mi capacidad rectal.

Me folla como un loco mientras gemimos. Sus manos grandes azotan mi culo y me coge de las caderas sin parar de bombear. Somos como una película de Noel Alejandro ahora mismo. Es todo perfecto. Me pajeo mientras estoy a cuatro patas. Le aviso que no aguantaré demasiado más. Me empiezo a correr como un loco en el sofá mientras el me folla más fuerte. Escucho su polla palpitando en mi ano. Me la saca, se quita el condón y sigue pajeándose en mi cara. Se la chupo como una puta loca y se vuelve a correr. Esta vez en mi boca.

Carlos me mira y observa la mancha del sofá. Ups. La intentamos limpiar pero es casi imposible. Nos quedamos charlando un rato y nos vamos a dormir, cada uno por su lado.

Al día siguiente, Aurora me pregunta qué tal fue la noche mientras se sienta justo encima de esa mancha blanquecina del sofá. Y yo, bueno, sonrío sin más.

error: Contenido Protegido